jueves, 22 de noviembre de 2012

Vacío

Hoy noto después de tanto tiempo, que se ha convertido en lo más esencial, recurrente, perseverante y permanente de mi vida. Es la insistencia de esperar, pacientemente, que algo cambie por fin, que se produzca una vuelta rotunda y que por el efecto mariposa, se efectúe también algún tipo de repercusión en el destino, en el mañana, en los efectos colaterales del ayer. Busco eso, que algo dé sentido al alma que habita dentro mío, ya desgastada, cansada y abatida. Busco, desde hace tiempo y no encuentro más que piedras atravesadas en esta pesquisa exhaustiva, que provocan más lentitud y más desgano en mi caminar. Todo tan fríamente calculado por mi morboso destino que se empeña en destruirme y demostrarme que ser humano es la peor soledad que existe.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Tristeza


El hombre es un ser dramático por naturaleza. Cualquier morbo o tragedia que pueda utilizar para victimizarse, bienvenido sea.
Constantemente, a mi alrededor hay gente quejándose de los asuntos más insignificantes sobre el planeta tierra, exagerando todo hasta llegar a un nivel de una supuesta desdicha insoportable hasta para Jesús. Pero, ¿qué saben ellos de tristeza? Tristeza es tener que partir tantas veces, es sentir un abandono completo en cada aspecto de tu miserable vida, sentir que ni siquiera tu propio silencio te escucha, sentirte sola, en un mundo desierto, mientras todos emigraron a otro planeta de la mano con alguien que los hacía felices. Padres, hermanos, amigos, novios. Nadie. Tristeza, es que hayas destruido tu vida por alguien que no muestra señales de existencia. Tristeza, es seguir encadenada sentimentalmente a él, pensando en la utopía de que algún día va a regresar. Tristeza, es estar peleada con Dios y con el diablo (ya no tener a quién recurrir en momentos de desesperación como este). Tristeza, es que los caminos de tu vida vayan quedando cada vez más estrechos, intransitables, vacíos. Tristeza, es tener que callar todo este dolor durante tanto tiempo. Tristeza… es quebrarme escribiendo esto y no poder expresarme de ninguna otra forma. Pero… ¿qué saben ellos de todos estos infortunios como para tener el coraje de quejarse por asuntos tan redundantes? ¿qué saben ellos de tristeza?

martes, 2 de octubre de 2012

Texto conclusivo de tu memoria

Hace mucho que te extraño, que espero un milagro que regrese el tiempo atrás y vuelva a ser todo como alguna vez lo fue. Hoy, me doy cuenta recién de lo lejos que estás, de que mi recuerdo no se cruza nunca por tu memoria, de lo inalcanzable que te volviste. Y en este preciso instante, está explotando dentro mío el deseo de rendirme, y quizá lo deje ganar por primera vez, porque amor, ya estoy cansada de pelear constantemente por dejar una marca en vos, por reparar aquello irreparable, por combinar nuestro anacronismo constante dentro de esta película de terror la cual ya no quiero protagonizar.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Argus Apocraphex


Aunque a la vista del mundo yo parezca estar inmóvil, estoy buscando. Buscando eso que alguna vez estuve a punto de conseguir para hacerme sentir completa, buscando algo que llene este vacío tan devastador que está dentro mío, buscando. Lo que sea.
Una vez leí algo sobre el Argus Apocraphex, es aquello que estamos destinados a encontrar pero no sabremos qué es hasta que lo hallemos, y para eso hay que mirar con unos supuestos ojos del alma. Entonces me pareció una ridiculez, pero ahora creo que se me volvió vital esa búsqueda, esa necesidad de descubrir algo que esté presente siempre en todos lados, pero nadie lo haya visto aún, algo que de un instante a otro cambie el curso del destino, que me deje atontada, confundida, mareada… algo que me haga sentir para darme cuenta que aún estoy viva.
Seguiré buscando inconscientemente eso que quiero hallar y aún no tengo ni siquiera una pista de qué es. Yo seguiré.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La vida....


domingo, 23 de septiembre de 2012

Love's not a competition but I'm winning


Le advertí desde un principio que yo no podía darle más que lo que el veía; toda una corta vida corrompida tras excesos, noches y decepciones. Él estuvo de acuerdo y establecimos un juego en el que el que se enamorara sería el perdedor.

Fue algo tóxico de unos cuantos meses: tan fuerte como el calor del sol un mediodía de verano, tan corto como el ruido del reloj al marcar los segundos, tan encandilante como un flash en medio de la oscuridad. Era algo secreto, sólo él, yo, y los hoteles testigos lo sabían. Nadie más.

Una noche de Junio, en otro de tantos reiterados encuentros clandestinos, se sentó al borde de la cama cuando yo estaba a punto de dormirme. Me observó, se volvió a acostar a mi lado y acariciándome con suma delicadeza me susurró al oído: ‘perdí’.

Dimos por acabado el juego y cada uno retomó su vida. O lo que quedaba de ella.

sábado, 22 de septiembre de 2012


Hoy te soñé. Debe ser por eso que salió el sol. Volví a recordar esas cosquillas que atormentaban mi cuerpo cada vez que te tenía cerca, volví a sentir el calor de tu voz poblar mis oídos, mi mente y mi alma. Volví a verte después de tanto tiempo, y seguías intacto, como la lluvia de esa tarde de Abril en la que me abrazaste fuerte y me dijiste ‘no te vayas’, y yo cometí el grave error de partir, de no quedarme con vos en esa eternidad tan minúscula, cometí el error imperdonable de pensar que momentos como ese serían infinitos y repetibles, sobrestimé la duración de tu cariño hacia mí, sobrestimé la duración del amor y de la felicidad.
Me gustaría saber si te acordás de mí de vez en cuando, si al escuchar alguna canción mi cara aparece en tu mente y se te dibuja una insípida sonrisa en la cara sin darte cuenta. Si pensás en visitarme, si calculás al destino de manera que pueda reencontrarnos en alguna calle rosarina dentro de unos diez años, tomar un café y cumplir todas las promesas adolescentes que algún día nos hicimos. Me gustaría saber si te importo, si estás acompañado, si sos feliz, si seguís siendo el mismo.
Me enseñaste tanto y de mí pudiste aprender tan poco, amor, que no tengo el coraje de buscarte una vez más para terminar este proyecto de ruina que empezamos juntos. Aunque quizás algún día, yo esté sentada en un parque mirando las hojas caer y vos te cruces de nuevo en frente mío con los ojos colorados, el viento me asome tu olor a cigarrillo y nos miremos y sea como si nunca hubiera existido la distancia, ni el tiempo, ni el dolor.

martes, 11 de septiembre de 2012


‘Sos mi musa’ confesó mientras yo me encontraba tendida en el colchón mirándolo componer. Sus ojos se fundieron con los míos, se torció una tímida sonrisa sobre el lado de su rostro que podía observar por la luz que se filtraba incipiente por la ventana. ¿Cómo podría ser posible que alguien tan indigna como yo viviera un momento semejante? Tan pleno, tan puro, tan llenador. Su mirada y su sonrisa volvieron a esquivarme y perderse en el horizonte a través del cristal. Cerré los ojos y sentí cómo desaparecía todo, sólo los acordes de su guitarra y su voz tarareando una letra virgen de una canción que nadie había escuchado. Éramos él. Él y yo. Y nadie más, ni nada más, ni siquiera el tiempo. Temí abrir los ojos y realizarme de que eso no era más que otra fantasía, que otro sueño que jamás será concretado, de una joven que aspira con encontrar su cantor. Temí que desapareciera como todo lo que quise alguna vez lo hizo.
Junté valor, tomé aliento y volví a abrir los ojos. Seguía ahí. Una sensación nunca antes conocida me recorrió el torrente sanguíneo, llenándome de plenitud y euforia. Llenándome de algo que jamás había sentido en la vida. Felicidad.
Éramos él. Él, yo, y mi felicidad, escribiendo la letra y melodía de una canción que sólo yo escuché, y quizás nunca vuelva a ser escuchada. 

sábado, 21 de julio de 2012

Sonríe ante los flashes

Hoy mantuve una charla bastante emotiva con respecto a la felicidad con un ser muy cercano a mí. Esta persona me preguntaba si sabía yo acaso porque la vida nos da momentos de felicidad tan plena para después arrebatárnoslos. Al encontrarme mareada y sin respuestas, le dije que había personas que ni siquiera rozaban esos momentos a lo largo de toda sus vidas, que vivían en una sombra constante, por lo tanto era mejor tocar la felicidad unos momentos, conocerla, y luego volver a estar triste. Me remití también a hacer una comparación bastante ridícula que terminó por adquirir significado: “La felicidad es como el agua. Podemos sostenerla entre las manos y acumularla, pero de un momento a otro comienza a rebosar, a escurrirse entre los dedos, de manera que, perturbados, separamos las manos para dejarla caer totalmente y las volvemos a juntar para empezar a cargarlas de cero”. Quizá no fue la analogía correcta, quizá no fue clara, pero esta persona con la que me encontraba discutiendo, lo entendió. Parpadeó un par de veces, miró la copa de vino, y levantando una vez más la mirada me dijo “por qué siempre tenemos que abrir las manos, incluso sin quererlo?”. No supe bien qué contestar. Me mantuve unos minutos en silencio y repetí una frase que había leído ya hace mucho tiempo… “felicidad que dura deja de ser felicidad”. Quizás no encuentre nunca un argumento que explique por qué ese sentimiento de plenitud, de éxtasis, de inmensidad, es tan breve, tal vez tendré que seguir conformándome con la excusa de que de esa manera disfrutaré más la felicidad cuando la tenga entre tantos momentos de agonía, pero hasta que encuentre una excusa válida, aquella pregunta va a seguir resonando en mi cabeza siempre… “Por qué la felicidad es tan fugaz?”.

domingo, 8 de julio de 2012

Rassomigli alla parola malinconia.

Soy de esas personas que son un conjunto de defectos en su totalidad, pero pocos de mis defectos se confrontan conmigo misma. El más grave, o más doloroso, puede ser el hecho de que sea tan melancólica. Si me preguntaran algo de mi personalidad que me lastima, respondería precisamente eso, “vivir melancólica”, vivir basándome en recuerdos que sólo conllevan a tristeza en la actualidad. Todo tiempo pasado fue mejor y no sé cómo hallar la manera de seguir caminando hacia el futuro sin mirar más atrás, librándome de aquellas cadenas que me aprisionan  al recuerdo, que no me dejan desprenderme de tantos encuentros afortunados y clandestinos, de tantas coincidencias, esas cadenas que impiden que mi alma retorne donde pertenece, dentro de mi cuerpo, aquí, allá, donde sea, pero conmigo, no divagando en el tiempo, flotando en la nada tejiendo nubes de sueños inalcanzables que alguna vez fueron concretados. La melancolía no es más que una forma de vil masoquismo que no deja evidencia física, que sólo desgasta lentamente el alma, las esperanzas, la sonrisa, la vida. La melancolía es el duelo.

viernes, 22 de junio de 2012

Hideous noches.


Noches como estas me he sentido la reina de la galaxia y he sentido tenerlo todo. No me había percatado de la cantidad de escaseces que se apoderaban de mi lecho, no me había precitado de las mil horas que pasé velando una ausencia irrecuperable, llorando una infantil fantasía de alguien que no existía, de una marioneta de los adictivos. Desde aquellos hechos nocturnos en que tanto anhelé todo lo que no tenía y pensaba tener, que estas  noches se han vuelto cada vez más insípidas y banales, girando en torno a un capricho inalcanzable de una niña que quiere tenerlo todo pero se encuentra cada vez más retenida por su cruel destino. Noches como estas, estuve entre tus brazos, dónde no existía el frío ni existía el dolor, ni las ausencias, ni este apocalipsis que hoy se apodera de mi cuerpo. Pero hoy, en esta noche específica, cuando las hojas otoñales navegan sin rumbo el cielo nublado, cuando el frío alcanza tal punto que se empañan las ventanas a pesar de que el frío de mi casa sea mayor al de afuera, finalmente logré comprender que no hay manera de recobrar el tiempo ya extraviado entre tantos tequilas y tantos cigarrillos, que no existe ningún camino que conduzca hacia el pasado, que la única alternativa que tengo, que ni siquiera podría atreverme a considerar como tal, es seguir, caminar, aguantar el dolor, ponerme los auriculares para dejar de escuchar tu voz resonándome en la cabeza pidiendo “no te vayas”. Sé a ultranza que no seguiré en este estado aguardando por un destello de mi suerte que te vuelva a acarrear entre nubes de papel y brújulas doradas, tengo bien comprendido, a partir de esta noche, que no habrá destino más cruel que seguir queriéndote tanto, pero que así como vos seguiste, es tiempo de que yo también prosiga con este absurdo proyecto de vida, soñando más que nunca, caminando en puntas de pies para no rozar el suelo, venerándote como ya lo vengo haciendo con el correr de los años. Yo cada vez adorándote más, vos cada vez más lejano; debe ser otra estúpida ley de sufrimiento que me ha impuesto la vida. ¿Quién dijo que se puede elegir el olvido por sobre el dolor? ¿Quién dijo que se puede al menos elegir?.

viernes, 15 de junio de 2012

Memorias

Siempre consideré a la nostalgia como mi verdadera mejor amiga, siempre fue la única capaz de acarrearme aquellos recuerdos que tan bien me hicieron para añorar el pasado nuevamente. Cada vez que esta amiga tan cercana me visita, mi casa desaparece en un remolino,  desaparece el aire y el sonido del reloj marcando los segundos  se esfuma. Me encuentro ahora sola sentada en un taburete de madera, en el medio de una habitación blanca sin puertas ni ventanas. No me desespero. Poco a poco comienza a sonar una melodía casi imperceptible y a su ritmo se van poblando las paredes blancas con garabatos negros, indescifrables. Es allí cuando comprendo que la memoria me está fallando, o que no puedo apreciar aquellos dibujitos mirándolos todos juntos, debo concentrar mi atención en uno solo y al hacerlo finalmente, empieza a focalizarse y aclararse, pero sigue un poco entreverado y cubierto de las demás escrituras. He aquí cuando logro entender que en una persona, una memoria jamás es independiente de otra, jamás podré recordar a mi mamá sin pegar un portazo al pelearse aquella vez con mi papá, y a él jamás lo podré recordar de otra forma que no sea evitando las lágrimas con la cabeza gacha, y jamás podré recordar mi cabeza gacha sin imaginarme rodeada por los brazos de aquél amor a quién quise tanto. La memoria es un eterno nudo ciego que nos muestra que todo pasado anterior al pasado cercano e incluso al pasado que recordamos más claramente (que tiende a ser en mi caso siempre el más antiguo), no es más que un constante recordatorio que siempre hubo tiempos mejores, y que esos tiempos alguna vez fueron futuro cuando estábamos sentados en soledad en el banco de una plaza mirando las hojas del otoño caer, esos pasados alguna vez fueron lo que estaba por venir luego de un momento en que creímos todo muerto. Y considerándolo así, nunca estaremos seguros de qué será lo que vendrá hasta que quede depositado en nuestra memoria y podamos recordarlo con una sonrisa y a la vez se nos escape una lágrima por contemplar nuestra situación actual. Me gusta vivir del pasado, me gusta vivir de lo mejor y saber que lo peor logró cambiarme.

martes, 15 de mayo de 2012

Like Peter Pan

Las nubes otoñales juegan con las hojas secas ya abandonadas en las baldosas de la calle a la que da mi ventana. El sol se asoma tímido como si no quisiera atreverse a demostrarme que ya amaneció, que ha huido otro día perdido, que ya es el momento en que tome el rol de mujer, deje de tironear las mangas de mi buzo buscando calor y salga nuevamente a esa fría vereda que me golpea con su desolada incertidumbre, esos árboles tan enmarañados que me guían hacia más confusión, aquella melodía del aire que no me permite pensar, que apaga mi razón y sólo me deja soñar, y aquí estoy yo tan perdida, observando mi vida a través del cristal; el rumbo que debo tomar y no quiero asumir, el dolor de crecer. 

lunes, 14 de mayo de 2012

l

Al pasar el tiempo, comprendí que no siempre un “No” significa “no quiero”, muchas veces está relacionado con una imposibilidad, comprendí que no es tan importante que alguien hable a tus espaldas, eso no significa que le interese tu vida, sino que sos su juguete, comprendí que siempre habrá vueltas que nos ataquen por la retaguardia y que no hay destino más cruel que alejarnos del hogar, comprendí que la gente de tu equipo pueden ser aquellos que siempre metan gol en contra, comprendí, entre otras crudas realidades, que nunca sabré cómo codificar el calibre de la voz de mi consciencia, jamás entenderé qué es lo que está suplicando que haga, y seguiré probando hasta que me tropiece con la última piedra del camino y sepa que di todo por descifrar cuál fue mi lugar en este mundo, qué se suponía que debía hacer y qué tanto hice de lo que se me cantó. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Deja Vu

He aquí cómo se va otra noche, como vos te fuiste aquella vez, y como te la llevaste sin siquiera resolver alguna de las dudas que te inquirí; cómo olvidarte, cómo ganarte, cómo esperarte. Sólo supe cómo perderte.
Sin embargo, heme aquí a mí, recurriendo a insólitos caminos para encontrarte, culpando al destino de esta pena que me carcome el alma, divagando con los ojos abiertos, soñando laberintos y senderos con un final despejado, donde te veo a vos, claro entre la multitud, esperándome con esa sonrisa tan perdida, con los ojos colorados y un cigarrillo en la mano. Y que fumemos juntos hasta que el amanecer atormente nuestros cuerpos y hasta que nos concienticemos de que se acabó todo, de que es tiempo de volver, de pararme de la cama, pisar el suelo y observarte dormir, y salir sigilosamente para intentar que no duela tanto volver a ver tus ojos y saber que no sos mío y que nunca lo vas a ser. Y ojalá quiera la vida que te vuelva a cruzar y bienvenidos sean los deja vú si me da la oportunidad de tener así, esta vez real.

viernes, 4 de mayo de 2012

Desaliento de un alma exahusta

Los flashes me enceguecen. Estoy tan perdida y tan agonizante en esta soledad donde yo no existo y vos sos la eternidad que todas anhelan. Soy una sombra más entre una multitud, una huella más en un camino que nadie sigue, un ladrillo más de una mansión abandonada. Y constantemente, me quieren demoler, y cada día están más cerca de conseguirlo. Pero lo único que me queda por perder es la fuerza para continuar con esta interminable batalla contra mí misma, contra ellos, contra vos. No les será tan sencillo someterme ante la mediocridad y la resignación. El desencuentro del destino me perturba, lo admito. Cada momento me resulta todo más injusto, más vil y más calculado, y temo no llegar, pero más temo quedarme acá esperando que todo cambie, porque sé que no voy a lograr asaltarle ninguna victoria a mi suerte tan desdichada. La única solución viable que encuentro es seguir el trayecto, retomar mi rumbo, y tropezarme como acostumbro, buscando escapatorias en un laberinto de concreto, autos, luces y vacíos. Algún día llegaré al destino, pero para ello debo seguir caminando, sufriendo, perdiendo. Siendo yo.

viernes, 27 de abril de 2012

Im going back to the start...


Hay algo que me enseñaste a los golpes, corazón, y es que el tiempo no se frena. Todo pasa, todo acaba, todo duele y todo sana, pero nada queda. Nuestra vida puede dar un vuelco de un segundo para el otro, a partir de estar en el momento indicado en el lugar indicado (o erróneo), a partir de una diferencia kilométrica o un minúsculo segundo, todo cambia. Y el mismo tiempo se lleva todo aquello, lo arrastra al abismo y queda tambaleando entre la memoria y el olvido, pidiendo ayuda de vez en cuando para que no le permitamos caer. Todo está ahí, acumulado, y ya no quiero tomarlo más, pero tampoco quiero dejarlo ir. Todo tiempo pasado fue mejor, hoy lo confirmo. ¿Por qué el destino toma siempre tantas decisiones perjudiciales para nuestra salud mental y sentimental? Si tuviera un reloj que controlara el tiempo, lo atrasaría un año, para poder hacer todo lo que me quedó pendiente en varias situaciones, para controlar mis actitudes en cada momento, para recursar aquél camino sabiamente, teniendo hoy noción de lo mucho que te quiero pero de lo tanto que te quise.

domingo, 8 de abril de 2012

Pasado

Hoy descubrí algo que hasta entonces no había razonado. El pasado. Todo el tiempo citamos el pasado como si sirviera de algo invocarlo y mezclarlo con el presente, como si las heridas pasadas ya no dolieran lo suficiente al estar cicatrizando como para reabrirlas y dejarlas expuestas a la vista de todo aquél que quiera reconocer nuestros defectos. En mi corta vida he conocido muchas personas que se dedicaban a hacer hincapié en lo ya pisado, parecían no comprender que aquello no tenía solución y que no había manera de volver. Podemos tener una conversación y luego de que termine replantearla una y otra vez en nuestras cabezas, pensar otras respuestas que podríamos haber dado, y a su vez lo que nos podrían haber contestado, y ese razonamiento es un camino tan interminable que conduce únicamente a una neurosis que termina volviéndonos unas máquinas con mucho pasado, poco presente, y carencia de futuro. Lo único modificable es el hoy, el ahora, pero a su vez no hay que presionarlo, hay que dejar que todo siga su ritmo sin alterarlo, porque todo está predestinado a ocurrir y a ser, y no hay manera de alterarlo.

miércoles, 4 de abril de 2012

Desde siempre, hasta nunca.



Finalmente, hoy, después de tanto tiempo, puedo jurar que no voy a usar más tu nombre en vano, ni te voy a mencionar en silencio en cada noche de lluvia, ni te voy a sentir latir en mí cada domingo suicida que me depare la tristeza, no voy a escribir más nada sobre vos y mi casa dejará de estar pasmada por tu recuerdo. “Te perdono”, te dije. El segundo en el que te envié ese mensaje, se me quitó de encima una mochila de un peso infinito que estuvo carcomiéndome desde hace dos años. Te perdono, por más que tu respuesta haya sido algo tan inmaduro y tan idiota como “no tenés que perdonarme nada porque yo no hice nada malo, chau”, siendo bien consciente de que estuve al borde del suicidio por vos, habiendo confesado mil y una vez lo idiota que fuiste al hacerme sufrir como lo hiciste, al cortarme el rostro constantemente mientras yo seguía atrás tuyo. Y gracias a esa simple respuesta, me diste tantas enseñanzas. Primero, que yo crecí, que pude decirte adiós finalmente sin que quedara rencor, sin que siguieras carcomiendo la cabeza por más de no recordarme, sin que siguieras llenando y vaciando cada espacio de mi vida. Yo crecí, pero vos, vos vas a ser un triste falopero sin vida hasta que te mueras, y lo sabés, que no se puede cambiar el alma, está en vos, en tu esencia, el fracaso eterno, la inmadurez para que la gente te sienta un hijo de puta, pero sabés cual es el problema? Que entre toda la gente, yo te conozco en serio, y sé bien que no sos ningún malvado, sos simplemente un pobre pibe de 20 años que está tan perdido, que quiere llamar la atención únicamente para ver si así su vida cobra sentido, y la única manera de hacer eso es drogándote, tomando, diciendo “no me importa nada” y terminando de quemar las pocas neuronas que te quedaban conectadas. Sos una mezcla repugnante de orgullo, tristeza, inmadurés y olor a cigarrillo, y gracias a Dios, hoy para mí ya no sos más que eso, y cuando te veo así, me causás más asco y pena que amor como solías hacer. Segundo, me demostraste y confirmaste la teoría que siempre sostuve: LA GENTE NO CAMBIA. Sea que te metan en un entorno distinto, que pase el tiempo, alcances los treinta y encuentres una mujer a la que quieras (aunque te aseguro que ella no va a poder quererte tanto como yo lo hice una vez), vas a arruinar todo, como hacés siempre, destruís lo indestructible, corrompés lo incorrompible.
Hoy finalmente, puedo repetirte “te perdono” estando siendo fiel al significado de la palabra en su totalidad. Tenés más claro que yo todo lo que hiciste, y en caso de que no lo recuerdes, tratá con un médico porque tenés serios problemas de amnesia. Me despido así, jurando no olvidarte y jurando nunca más pensar en vos como aquello que me venció, porque Lautaro, te vencí yo a vos, yo gané, vos estás exactamente igual, o incluso más arruinado a como estabas esa noche en la que te crucé drogado. Que la vida te dé ni más ni menos de lo que te merecés.
Te quiero, pero lejos de mi vida.

jueves, 29 de marzo de 2012

Ways

No sé qué busco, ni qué espero. No sé si quiero correr, ni sé si quiero quedarme. Creo que no es más que una ridícula ficción aquella ley que afirma que todo se resolverá en las manos del destino, y dudo cada día más que el sacrificio que hago constantemente sea recompensado. Vivo con miedo de todo; de arriesgarme, de querer, miedo al olvido, a la soledad, a mí misma.
Quiero alguna clase de pista del cielo, estímulo del viento, perfume sonoro, que me diga suspicazmente qué me depara el futuro, qué será de mi vida, qué quedará y qué desaparecerá. La incertidumbre puede llegar a ser la peor enemiga de una persona, cuando me acostumbré a que me sorprenda para bien y para mal; ahora le temo también a ella. No necesito crecer más, mis manos están cada día más lejos de tocar el cielo, la distancia recorrida ya dejó un hueco enorme dentro de lo que solía llamar corazón, y un remolino invisible que denominamos "tiempo" sigue en proceso de arrebatarme lo poco que me queda. Todo lejos, nada cerca.
Y así seguiré, tan terca como siempre, recorriendo caminos inútiles que conducen a interminables precipicios que me obligan a decidir si dar un paso hacia adelante y tirarme en picada al vacío o volver a probar un nuevo trayecto. Pero... ¿y si simplemente algunos de nosotros estamos destinados a vivir todas nuestras vidas en lugares sin caminos que conduzcan hacia un espacio seguro donde pueda quedarme? Tal vez, algunos consideran este estilo de vida tan pasajero, una manera de vivir una aventura permanente, y yo incluso lo consideré así, pero ¿y ahora?. Siento que estoy sentada sola en la unión de todos los caminos y no sé cual tomar. He aquí mi miedo más grande; al destino, el único que no cedió su desafío y su empeño en destruirme a traves de los años, el único que puede saber cuál es el trayecto adecuado, el que debo seguir.