He aquí cómo se va otra noche, como vos te fuiste aquella vez, y como te la llevaste sin siquiera resolver alguna de las dudas que te inquirí; cómo olvidarte, cómo ganarte, cómo esperarte. Sólo supe cómo perderte.
Sin embargo, heme aquí a mí, recurriendo a insólitos caminos para encontrarte, culpando al destino de esta pena que me carcome el alma, divagando con los ojos abiertos, soñando laberintos y senderos con un final despejado, donde te veo a vos, claro entre la multitud, esperándome con esa sonrisa tan perdida, con los ojos colorados y un cigarrillo en la mano. Y que fumemos juntos hasta que el amanecer atormente nuestros cuerpos y hasta que nos concienticemos de que se acabó todo, de que es tiempo de volver, de pararme de la cama, pisar el suelo y observarte dormir, y salir sigilosamente para intentar que no duela tanto volver a ver tus ojos y saber que no sos mío y que nunca lo vas a ser. Y ojalá quiera la vida que te vuelva a cruzar y bienvenidos sean los deja vú si me da la oportunidad de tener así, esta vez real.
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