martes, 25 de octubre de 2011

Destino

¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Cómo lo reconocemos? O resumiendo… ¿existe?

Yo creo que el destino es básicamente una excusa para las cosas de todos los días; para hacerlas menos mediocres, menos cotidianas. El destino puede ser levantarse tarde porque el despertador no sonó y tener que tomar un colectivo distinto al que tomamos siempre. ¿Qué hay de raro en eso? Nada, es un hecho normal hasta que nos pasa algo maravilloso, como sentarnos al lado de alguien que está escuchando lo mismo que nosotros. Es entonces cuando recurrimos a las "casualidades" o "coincidencias. Pero si, en vez de tomarnos ese colectivo, tomáramos otro, y cuando bajamos un niño pequeño nos regala una flor… ¿Acaso eso no estuvo premeditado?. No creemos en el destino hasta que nos pasa un suceso que cambia nuestras vidas, y sin embargo, es eso lo único que esperamos, el destino. Pero nos perdemos tantos pequeños destinos por andar pendientes del grande!! Y el grande está formado por pequeños. El destino existe, sino… ¿Cómo explicamos nuestra propia vida?¿Por qué no nos preguntamos constantemente por qué nuestras madres tuvieron hijos con nuestro padre?¿Por qué no con otro?¿Por qué aquél espermatozoide se combinó de esa manera específica con aquél óvulo, formándome a mí y no a otro? Es obvio, el destino está ahí… invisible, impermeable, estipulado.

viernes, 21 de octubre de 2011

Somos


Todavía puedo sentir tus latidos, ver tus ojos fundirse con los míos. Y sé que no estás acá, pero a la vez te siento tan cerca. Porque estás en mí, estás en mi memoria, estás en mi piel. Seguís así. Tan radiante, tan perdido, tan cansado. Tan problemático como fuiste desde el día en que te conocí. Siempre serás vos, el único que me frene el mundo, aquél que me quite el aire, que desarme murallas y construya amaneceres. Siempre serás vos. Y siempre seré yo. La que te ame, la que te espere, la que te anhele. Siempre seré yo.
Aunque el infierno no me ofrezca garantías, sé que vos vas hacia allá, y por eso yo también voy. Te seguiré, en tu eterna pelea contra las normas, porque por más que quieras cambiarlo, siempre serás vos. Siempre seré yo. Siempre seremos nosotros.


No sé cuánto tiempo tengo, no sé si quiero que sea mucho o poco, sólo sé que lo que sea que vaya a durar mi vida, te esperaré aquí, sola, sentada en esta agonía.

jueves, 20 de octubre de 2011

Argus apocraphex


Siempre al crecer dejamos algo atrás. Sueños, placeres, alegrías, nostalgias. Pero, y los recuerdos? Constantemente los vamos enterrando bajos los nuevos que construimos, y no somos conscientes de que verdaderamente, lo más sensato sería usarlos como una infraestructura para el hoy. Y que de él se desprenda el mañana. Soñar es gratis, libre y adictivo. Los tres mejores adjetivos que pueden definir algo. Muchas veces buscamos algo, sin saber qué, lo vemos sin verlo, lo sentimos sin sentirlo, y sabemos que está ahí, aunque no está. El argus apocraphex. Quizá algún día lo encuentre, pero sé que la única manera de cruzármelo y darme cuenta de que eso es lo que verdaderamente busqué toda la vida, será estando con los pies…en las nubes. El momento en que sepa qué estoy buscando, destaparé cada uno de mis recuerdos y los extenderé en la mesa, les soplaré el polvo y uno por uno los voy a leer, porque así recordaré lo que fui, para entender qué quiero ser.

Nueva perspectiva


Siempre habrá dos lados de una historia, incluso cuando la historia no es nuestra. Si nos posicionamos en alguno de los lados, veremos claramente la bondad y la maldad en cada uno, pero, ¿y si lo miramos desde el medio? ¿Y si no existe un lado bueno o uno malo? ¿Y si todo lo que tardó años en construirse, simplemente se quiebra lo mires de arriba o abajo? ¿Si simplemente… no hubiera lados?

A lo largo de la vida nos topamos con millones de situaciones que exigen escoger un bando, y esas decisiones conllevan a más decisiones. Eventualmente, seleccionamos la errónea. Siempre, en mi caso. Elijo el peligro por sobre el control, el alcohol por sobre la chocolatada, la noche por sobre el día. Y así estoy. Huyendo de mí misma para evitar otro conflicto. Pero… ¿No será tiempo de mirarlo desde otra perspectiva? Es hora de comenzar a pararme por mí misma y centrarme entre los dos puntos. Respirar, cerrar los ojos, relajarme. Más, aún más. Y de ahora en adelante no escogeré más un equipo, de ahora en más ya no me atraerá lo malo por sobre lo bueno. Y viviré más tranquila, o quizá más exaltada. Dejaré que mi suerte decida por mí, que mis pies me guíen a dónde deba ir, porque a mi destino ya lo manejé bastante, tanto que quedó ultrajado, desgastado, desilucionado. Pero la única decisión que tendré clara será cuando me ofrezcan el cielo o el infierno. Siempre me acompañará mi única fidelidad hacia los vicios que me mantienen viva, hacia el descontrol y la codicia, hacia el desastre y la lujuria. Ya cometí más pecados de los que menciona la biblia, jugué más apuestas de las que pueden llegar a estar permitidas para que me acepte el de arriba. Yo ya estoy perdida.

martes, 18 de octubre de 2011

Olvidame. Prometo no hacer lo mismo.



Si querés seguir, vas a tener que confiar en mí, pero no te fíes ni de ella, ni de Abril. Porque pasan, se van y ya no vuelven, pero yo soy esa nada que siempre estará ahí, soy aquella que debiste haber visto venir. Y pasás, te vas, y ya no volvés. Es una rueda sin final, es todo tan igual y a la vez tan distinto. Para mí, fuiste uno en un millón, pero para el mundo sos uno del montón. Otoños, atardeceres, besos, whiskys, caminos, que no se olvidan. Que yo no olvido. Porque tu perfume a cigarrillo me va a acompañar toda la vida, porque tu risa seguirá siendo la única medicina. Porque, por siempre, el tono de tus ojos, tu recuerdo y tu olvido, será lo que me salve cuando me halle al borde del vacío.

lunes, 3 de octubre de 2011

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Si pudiera volver a empezar, te prometo que no te vería más. Estas noches solitarias me están matando; oigo el silencio recorrer los pasillos de mi casa, mi desastre permanece en lo sombrío y todavía quedan los restos del whisky en el piso. El septiembre en el que llegaste suplicando amor, el julio en que te fuiste por no pedir perdón, permanecen intactos en mi piel, justo entre la marca del cigarrillo y del alcohol, permanecen intactos en mi quebrada risa, que es parte de una sinfonía macabra que pocos pueden oír. Siguen temblando mis manos al ver mi pared sin tu foto, y mis ojos se ocultan bajo los restos de las sábanas deshechas e insípidas, intentando huir, de tu fantasma, del vacío… de mí.