lunes, 3 de octubre de 2011

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Si pudiera volver a empezar, te prometo que no te vería más. Estas noches solitarias me están matando; oigo el silencio recorrer los pasillos de mi casa, mi desastre permanece en lo sombrío y todavía quedan los restos del whisky en el piso. El septiembre en el que llegaste suplicando amor, el julio en que te fuiste por no pedir perdón, permanecen intactos en mi piel, justo entre la marca del cigarrillo y del alcohol, permanecen intactos en mi quebrada risa, que es parte de una sinfonía macabra que pocos pueden oír. Siguen temblando mis manos al ver mi pared sin tu foto, y mis ojos se ocultan bajo los restos de las sábanas deshechas e insípidas, intentando huir, de tu fantasma, del vacío… de mí.

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