Todavía puedo sentir tus latidos, ver tus ojos fundirse con los míos. Y sé que no estás acá, pero a la vez te siento tan cerca. Porque estás en mí, estás en mi memoria, estás en mi piel. Seguís así. Tan radiante, tan perdido, tan cansado. Tan problemático como fuiste desde el día en que te conocí. Siempre serás vos, el único que me frene el mundo, aquél que me quite el aire, que desarme murallas y construya amaneceres. Siempre serás vos. Y siempre seré yo. La que te ame, la que te espere, la que te anhele. Siempre seré yo.
Aunque el infierno no me ofrezca garantías, sé que vos vas hacia allá, y por eso yo también voy. Te seguiré, en tu eterna pelea contra las normas, porque por más que quieras cambiarlo, siempre serás vos. Siempre seré yo. Siempre seremos nosotros.
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