jueves, 20 de octubre de 2011

Nueva perspectiva


Siempre habrá dos lados de una historia, incluso cuando la historia no es nuestra. Si nos posicionamos en alguno de los lados, veremos claramente la bondad y la maldad en cada uno, pero, ¿y si lo miramos desde el medio? ¿Y si no existe un lado bueno o uno malo? ¿Y si todo lo que tardó años en construirse, simplemente se quiebra lo mires de arriba o abajo? ¿Si simplemente… no hubiera lados?

A lo largo de la vida nos topamos con millones de situaciones que exigen escoger un bando, y esas decisiones conllevan a más decisiones. Eventualmente, seleccionamos la errónea. Siempre, en mi caso. Elijo el peligro por sobre el control, el alcohol por sobre la chocolatada, la noche por sobre el día. Y así estoy. Huyendo de mí misma para evitar otro conflicto. Pero… ¿No será tiempo de mirarlo desde otra perspectiva? Es hora de comenzar a pararme por mí misma y centrarme entre los dos puntos. Respirar, cerrar los ojos, relajarme. Más, aún más. Y de ahora en adelante no escogeré más un equipo, de ahora en más ya no me atraerá lo malo por sobre lo bueno. Y viviré más tranquila, o quizá más exaltada. Dejaré que mi suerte decida por mí, que mis pies me guíen a dónde deba ir, porque a mi destino ya lo manejé bastante, tanto que quedó ultrajado, desgastado, desilucionado. Pero la única decisión que tendré clara será cuando me ofrezcan el cielo o el infierno. Siempre me acompañará mi única fidelidad hacia los vicios que me mantienen viva, hacia el descontrol y la codicia, hacia el desastre y la lujuria. Ya cometí más pecados de los que menciona la biblia, jugué más apuestas de las que pueden llegar a estar permitidas para que me acepte el de arriba. Yo ya estoy perdida.

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