Leí una vez que es mejor cuando las cosas no son perfectas, ya que al menos de esa manera nos damos cuenta de que son reales. Sigo girando aquél recuerdo, aquella noche. Le doy cuerda, lo vuelvo a cerrar, como si fuera una caja de cristal. Cuidadosamente, para no romperlo. Y lo intento quebrar, y al segundo intento barnizarlo. No sé si conservarlo u olvidarlo. Porque me duele. Me duele no saber si fue verdadero o no, me duele en el alma y me perturba, no saber qué fue de él. Qué sucedió en ese instante, a las 2 a.m. cuando nos encontramos tan clandestinamente. Ella no lo sabía. Yo tampoco creo haberlo sabido. Porque me sigue pareciendo mentira. Tal vez estuvo en ese momento mi cuerpo pero mi mente estaba como siempre paseando lejos suyo. Pero mi alma siempre está con él, y si él formó parte de ese momento, entonces yo también.
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