Miles de voces, ninguna se escucha, todas sordas, todas mudas. Palpitan sus pasiones, escupen sus verdades, atormentan mi cielo. Es que este infierno es tan distinto a aquél que me había acostumbrado… este silencio es tan ruidoso y atocigante n comparación al otro. Y este lugar, este lugar me hace sentir tan perdida, lucir tan desamparada. No entiendo nada, sólo siento la brisa, convirtiéndose en miles de pirañas que carcomen mi alma, mi paz, mis miserias. Esta muerte es tan distinta a aquella; más dolorosa y a la vez menos certera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario