Continúo esperándolo. Lo siento, está ahí. Muchas veces me pregunto si tengo el poder de cambiarlo, me pregunto qué ocurriría si diera un paso en falso, pero luego pienso "¿ y si ese paso en falso también está premeditado?". Tengo miedo, lo confieso. Miedo de no reconocer mi gran destino, ese grande que aún aguardo, como todos. Temo que ese gran destino que espero no sea nada de lo que quiero, ni música, ni fama, ni el cielo. Temo ir a encontrar la felicidad en algo tan simple como mi propio hogar, una familia y demás sueños que tiene la gente normal. Y temo no ir a darme cuenta de mi mediocridad, ir a conformarme con aquello tan común como la comodidad. Temo tanto y lo único que hago es caminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario