Proporcional a tu gracia al caminar y deslumbrar al
espectador, es la torpeza de mis pies al caerme en espacios públicos.
Proporcional a la música de tu voz, es mi chillido
tartamudo.
Proporcional a la mística de tu alegría, es el horror de mi pena.
Proporcional a tus ganas de quedarte, son las mías de volar.
Proporcional a la elegancia de tu gesticulación, es la mía
al enredarme conmigo misma.
Y con vos. Y con nosotros.
Y con la desproporción entre tu amor y el mío. Entre el mío
y el tuyo. Y con todas las proporciones desproporcionales que quitan más de lo
que compensan, que restan más de lo que suman, que separan más de lo que
juntan.
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