domingo, 17 de octubre de 2010

Mamá, gracias por todo. Gracias por ser distinta a la basura con la que te casaste, mi difunto padre. Gracias por no abandonarme, gracias por poner mi felicidad por sobre la tuya, gracias por cada simple cosa que hacés por mí, todo.
No tengo ni palabras para hacerte comprender lo que significás para mí.
Sólo quiero que sepas que si sigo en este manicomio, es por vos, y va a ser siempre por vos. Y ya no tengo ninguna duda de querer irme a Posadas, porque ahí voy a estar con vos, y me voy a alejar del dolor que significó Santa Fe en mi vida.
Gracias, simplemente gracias.
Te amo.

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