miércoles, 13 de octubre de 2010

Carpe diem quam minimum non credula postero .-

¿Cómo puedo decidir qué está bien cuando nublás mi mente?
Quisiera tener alguna respuesta, saber cómo perder el miedo a perderte, ganar el derecho a tenerte.
Lo único que tengo claro es que que no tengo en mente vivir sin vos, porque ya intenté hacerlo y estuve al borde del suicidio. No pretendo que entiendas porque creo que ni yo tengo esto claro, no me resulta lógico sentir algo así por una persona, pensé que jamás podría pasarme esto; verme envuelta en una situación de tal calibre, dejando todo por vos. Todo lo que construí en 5 años lo tiro al abismo, por vos, aunque eso no tenga sentido, ya que así como yo me voy, vos también, pero tengo en mente ya no desafíar al Carpe Diem, tal vez simplemente no halla manera de contradecirlo y deba aprovechar cada segundo que me quede antes que todo se destruya para decirte que te quiero con locura, que no puedo ni pensar volver a estar lejos tuyo porque es mi punto débil, si no siento que estoy en tus pensamientos de vez en cuando, me vuelvo débil, me hago chiquita (más), me siento indefensa y por más que intente superarlo, no puedo, no encuentro la forma de seguir respirando sin vos.
A partir de este momento juro re juradisimo aprovechar cada segundo con vos, juro re juradisimo no dejar de insistir hasta que cedas, juro re juradísimo demostrarte todo el tiempo lo importante que sos para alguien, juro re juradisimo no dejar que te enchinches, juro re juradisimo no olvidar cada aspecto de tu persona; como la manera en la que te trabás hablando, la manera en la que caminás, en la que escupís el humo, la manera en la que te quejás todo el tiempo de que tenés sueño, la manera en la que te despeinás, la manera en la que me mirás, la manera en la que te reís, la manera en la que me leés la mente, la manera en la que me peleás, tu extraña manera de quererme.



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