lunes, 28 de marzo de 2011

Game over

Le gustaba jugar con sus vicios lástima que yo era uno de ellos.

Me manejaba como quería, yo era su muñeca de trapo. Me peinaba, me cambiaba y me hacía hablar como a él de le daba la gana, y yo lo dejaba.

Él disfrutaba tener el control de cada parte de mi ser, le gustaba sostener las frágiles cuerdas de mi corazón, le gustaba soltarlas de vez en cuando y volverlas a ajustar para jugar con él.

Me decía con quién tenía que hablar y de qué debían tratar mis charlas. Me enseñaba palabras que yo jamás hubiera conocido, me recordaba todo el tiempo la insignificante diferencia entre "inconsciente" y "subconsciente", me corregía cada movimiento.

Le gustaba, sin duda, hacerme sentir insignificante, como si yo no existiera para nadie más que él ni para él.

Definitivamente, lo que más le gustaba era sentir el poder, tener la posibilidad de jugar a Dios.

Por lo menos ya no soy su vicio, ya no soy su títere, puedo manejarme como yo quiera hacerlo, controlando mi vestimenta, mi maquillaje, mi peinado y mi forma de hablar sin dar explicaciones.

Por lo menos mi alma está libre, quién sabe dónde, pero está libre, y me reconforta saberlo, aunque ya no forme parte de mí. Las cuerdas de mi corazón se cortaron y nadie sabe qué pasó con él algunas noches de lluvia me dicen que sigue ahí, intentando que alguien vuelva a sujetarlo, pero la mayoría de las mañanas me hacen creer en su ausencia, me hacen pensar que realmente desapareció; no hay otra manera de explicar ese vacío tan profundo en mi pecho.

Por lo menos, ahora soy libre de hablar con quien quiera, cómo quiera, cuando quiera y dónde quiera, y que se entere de eso quien yo quiera, uso mis propias palabras, las mismas que antes de él me caracterizaban, hablo con errores, hablo sin coherencia y sin cohesión, y a nadie le importa, ni a mi inconsciente ni a mi subconsciente. Puedo caminar como un robot hasta Manhattan a la ida y volver saltando en la bolsa de un canguro, y a nadie le importa.

Por lo menos, sé que existo para alguien. Para mi familia, para Alfonso, para mis amigos. Por lo menos, mi existencia es más útil que la suya, por lo menos existo para todos menos para él.

Al menos ya no tiene poder en absoluto sobre mí, por lo menos el juego se acabó, el quiso jugar a Dios y ganó, controló y destruyó una vida a su antojo por lo menos ya no tengo nada que perder, por lo menos ya no tengo ni corazón que pueda ser quebrado ni alma que pueda ser forcejeada, por lo menos todo se acabó.

GAME OVER

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