lunes, 10 de enero de 2011
Tratándose de vos, tratándose de mí, tratándose de historias de enanos de jardín.
Confianza. La confianza consiste básicamente, desde mi punto de vista, en brindarle cada pensamiento tuyo a una persona sin temor de lo que pueda hacer o pensar de ellos. Al confiar te arriesgás, te pueden traicionar, te pueden lastimar. Te pueden jurar que no van a actuar en contra tuyo y a los segundos pueden jurarte que no lo van a volver a hacer. La confianza es una idiotés. Nadie necesita vitalmente contarle sus secretos a nadie, revelando lo único que es invisible ante el ojo humano… la mente. Es el siglo XXI… todo cambió para ser honestos. Todo pasa más rápido y todo tiene menos valor, todo es ultrajable, todo es nada. Hace unos años, mis pensamientos eran lo más privado y lo más valioso que tenía. Jamás los compartía, jamás los delataba. Eran míos, eran propios, y no necesitaban explicación. Eran simplemente ideas que se cruzaban por mi mente y me hacían conformarme, me completaban. Hoy en día, me volví una más. Otra de esas idiotas que confían ciegamente en la gente, otra de esas idiotas que dicen “bueno, esta persona puede ser distinta al resto”. Y no, hasta ahora, me crucé a tantas personas… y la mayoría resultaron ser todas iguales. Salvo a cuatro personas de esa lista. Mis tres mejores amigas y la persona de la que me enamoré. Personas a quienes les entregué mis pensamientos más ocultos y no sacaron partido de ellos. Personas que día a día, ya sea con actitudes positivas o negativas, me demuestran lo diferentes que son.
Olvido. Yo creo que el olvido es una fantasía. Tampoco quiero probarlo, no quiero intentarlo. No lo necesito. El olvido es para los cobardes que no se atreven a luchar hasta llegar al fin. Qué sentido tiene vivir una vida olvidando? Olvidaríamos todos los errores, por lo tanto no aprenderíamos nada y volveríamos a tropezar con los mismos obstáculos una y otra vez. Olvidaríamos a las personas que odiamos y a las que queremos. Olvidaríamos el olor de las flores, olvidaríamos el color del sol, el brillo y la posición de las estrellas. Olvidaríamos la sensación de una brisa de verano chocándonos contra la piel. Olvidaríamos la textura de la arena. Olvidaríamos el sonido de la tormenta golpear contra el techo de chapa. Olvidaríamos vivir. Porque vivir, es todo eso. Es disfrutar cada aspecto de la vida, es amar, es odiar, es recordar, es caminar, crecer, aprender, tropezarse. Eso es vivir. Y yo no estoy dispuesta a olvidarme de eso porque soy valiente.
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