Quisiera poder confiarme en el mañana de vez en cuando y relajarme hoy.
Quisiera creer en que por una vez en la vida no tengo que decir adiós.
Pero las palabras, como siempre, sirven sólo para estropear los sueños,
los esquemas, las fantasías. Me plantan sobre la realidad y me hacen hechar raíces en la tierra.
Y yo lo único que quiero es volar, divagar.
Quiero quedarme con la imagen mía de la persona que no hacía mal,
O por lo menos ese daño no era intencional.
Quiero recordar cuando pasaba las tardes comiendo ciruelas y mirando Floricienta,
En mi casa, mi hogar.
Aquél tiempo en el que sabía que nada podría arruinar esa felicidad.
Aquél tiempo en el que creía que nada podría arruinar esa felicidad.
Partí y todo se desgastó.
Y eso es lo peor,
Que esta vez será exactamente igual,
Y no lo puedo cambiar.
Las palabras solo sirven para arruinar la esperanza,
moler y triturar cada una de tus sonrisas como si fueran sólo polvo.
Lamentablemente, las decisiones que peor afectaron mi vida, no estuvieron en mis manos,
Y creo que eso es lo que no me permite cambiarlo,
Saber que no va a haber un mañana firme con él, con ellos, con ellas.
Saber que tengo que volver a resetear mi vida como ya lo hice varias veces atrás,
Y creo que eso es lo que no me permite actuar.
Estoy demasiado consciente de todo y puede resultar peligroso,
Porque las palabras ya están dichas,
Las cartas ya están tiradas.
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