Lo peor es que la gente dice "seguro ya estás acostumbrada"... pero pedazo de enfermo, como me voy a acostumbrar a reiniciar mi vida constantemente? Ya la sexta vez que cambio de ciudad, esta vendría a ser mi cuarta provincia. Y encima, se enojan conmigo. Se piensan que a mi me regalan un kit de curitas o qué onda loco? Se piensan que yo no sufro, que adentro de mi pequeñito corazón no hay nada más que sangre? Bueno, no. También hay latidos. Que de vez en cuando se hacen más fuertes y otras veces son tan débiles que me asustan. Pero supongo que este es mi destino, rodar y rodar, perder todo y volver a comenzar, constantemente, hasta que ese corazón del tamaño de una naranja deje de latir.
Si pudiera elegir, supongo que me quedaría. Aunque allá también están las personas que más quiero, las que mejor me hacen... porque muchas veces, siento que las de acá no comprenden, y siento que sólo ven el dolor que yo les provoco y no el dolor que yo sufro, y que por más difícil que se me esté volviendo, me lo trago.
Se nota que mis amigos no entienden ni la décima parte de las cosas que digo, y puede que esté un poquito relacionado con que hablo como drogada, pero creo que más que nada, es porque ellos nunca estuvieron en mi situación, ni siquiera en una parecida, no tuvieron que "elegir" con qué padre ir, quedando separados a 800 km, y estoy segura que tampoco van a tener que decir adios tantas veces como yo lo hice.
No hay comentarios:
Publicar un comentario