Lamento tener que aceptar que en mi cuerpo no queda lógica alguna. Los sueños van carcomiendo mi realidad poco a poco y siento que eso está bien. No quiero pisar el suelo, porque en el momento en que lo haga, todos mis enemigos van a aprovechar la oportunidad para destruírme, prefiero escuchar música y volar, volar sin rumbo, volar lejos, donde nadie pueda joderme, donde no esté la gente que odio ni los que me odian, ni los que me quieren ni los que quiero. Simplemente quiero volar, alto, lejos, sola.
Y sin este sentido u objetivo en mi vida, no podría sobrevivir, porque todos necesitamos una droga que nos mata a la larga, que por un tiempo nos hace sentir bien, arreglados, estables, pero otros momentos se convierte en cada fría lágrima de dolor que corre por nuestras caras. Pero sea para sufrir o para reír, esa droga nunca nos abandona, no nos desiluciona.
Por este motivo, cada persona debería enamorarse de algo mucho más real que otro ser, algo puro que nos inspire, nos transporte, algo que sea ESA razón por la que se sigue respirando.
Thnks to Punk Rock.

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