Es malvada, despiadada.
Y cuando alguien la siente, puede ser una horrible y terrorífica pesadilla de la que queremos despertar. Claro, depende de la persona.
Aún así, la soledad, puede ser buena, pero como todo, en exceso, se transforma en un vicio que nos destruye. Como me pasó a mí.
Disfrutaba la soledad, me auto engañaba, diciéndome a mí misma que no necesitaba a nadie para ser felíz. Y me confundí.
Porque lo necesito a él, necesito a mis amigos, necesito a mis bandas favoritas, necesito saber, que hay alguien supervisandome cuando subo una escalera, así en caso de tropezarme, o perder el equilibrio, alguien me sostendría, no caería rodando sin freno como ahora.
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